SERVICIO ESPECIAL, CaracasLa flota pesquera no zarpó. 432 retropescadores, 72 atuneros y 16 mil personas se quedaron en los puertos indefinidamente como anticipo del paro cívico del 10 de diciembre y en espera que el Ejecutivo conceda una vacatio legis a la Ley de Pesca.
Guido Solari, presidente de Fenapesca, fue tajante al afirmar que nadie en la industria quería convocar al paro, pero que no quedó otro camino porque con la puesta en marcha de la Ley de Pesca, el Ejecutivo acaba de firmar el acta de defunción de la industria Durante todo el día los cuatro puertos de la ciudad de Punto Fijo estuvieron inusualmente tranquilos. Dentro de las embarcaciones, muchos marinos, que trabajan por algo más de 200 mil bolívares quincenales, aprovechaban el cese de actividades para descansar; mientras los pescadores artesanales hacían lo propio a pocos metros de los grandes atuneros. Los que esperaban grandes enfrentamientos entre los trabajadores industriales y los artesanales se quedaron esperando, y lo único que se observó en tierra fueron las industrias cerradas, poco más.
Solamente rompió la monotonía de los puertos la presencia de los presidentes de Conindustria, Lope Mendoza, y de Fedecámaras, Pedro Carmona Estanga, y su inusual acto de cargar la red de uno de los barcos pesqueros.
Entre las redes y los botes, los responsables de la industria aseguraron que en la quinta es más delito pescar, que pagar impuestos.