EL DÍA, S/C de TenerifeAproximadamente un 80% de los accidentes laborales son causados por no saber afrontar el estrés, mientras los problemas psicológicos o psicosomáticos provocan más del 60% de las bajas temporales de larga duracióm.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmaba en abril de 1999 que "los problemas mentales ocupan el tercer lugar de los problemas de salud en el mundo".
En El DÍA, en noviembre de 2000, se recogían unos datos del Servicio Canario de Salud (SCS), según los cuales la ansiedad y la depresión, y los dolores de espalda, son la primera causa de baja laboral. La directora del Instituto Canario de Evaluación y Calidad Educativa señalaba en diciembre de 2000 que el 28% del profesorado está en riesgo de sufrir el llamado "burnout."
¿Qué encierra la frase tan recurrente de "estoy estresado"? ¿Qué significado tiene y cómo se reconoce el llamado síndrome del quemado?
Un estudio bajo el título "¿Quién cuida al que cuida? Sobre el estrés y el síndrome de "burnout", realizado por los psicólogos Maite Santamaría Ramiro y José Ángel López Fernández, apoyados por Miguel Mario Hernández, director médico de Adeslas en Tenerife, intenta acercar esta realidad al ámbito cotidiano.
Y es que nadie está libre del estrés, aseguran los autores, quienes afirman que el síndrome de estar quemado se liga a la actividad laboral, remunerada o no. Quienes trabajan con otras personas tienen una mayor probabilidad de sufrirlo, de ahí la pregunta ¿quién cuida al que cuida?
Son esos grupos que mantienen relaciones asistenciales los más expuestos a esta enfermedad, pero ¿cómo sabemos si estamos o no quemados?
El síndrome se define, genéricamente, como un conjunto de síntomas que se dan al mismo tiempo y en el del quemado intervienen variables a nivel individual (patologías médicas, deterioro físico); social (afectación de las relaciones personales y sociales), y laboral (problemas de funcionamiento en el trabajo).
El estrés puede ser originado por uno mismo, por otras personas o por circunstancias ambientales y puede producirse por un exceso de estimulación, por su ausencia o por una estimulación inadecuada.
Los efectos directos sobre el organismo son evidentes, causando distintas enfermedades: hipertensión, nivel de colesterol, alergias, fatiga crónica, trastornos del sueño...
El sistema orgánico se hace más propenso a desarrollar algunos problemas y surgen comportamientos con efectos negativos: fumar o beber en exceso; consumo de drogas o medicamentos; absentismo laboral; conflictos familiares y de pareja, etc.
Ese estrés provoca que pensemos y sintamos de una forma peculiar, rumiando los problemas, recordando de forma insistente los fracasos y amplificando las consecuencias negativas. Todo esto se traduce en una disminución de la eficacia de las decisiones y la caída en estados de ansiedad y depresión.
"Quemado"
Pero no es lo mismo estar estresado que estar quemado. El síndrome del quemado es equivalente al síndrome de fatiga crónica y supone un largo proceso de interacciones relacionadas con el desgaste laboral que conducen al agotamiento físico y mental, a la indiferencia y a la sensación de haber fallado como persona y como profesional.
Se da, con mayor probabilidad, en aquellas personas que se enfrentan a su trabajo con una actitud muy idealista o en ocasiones fuertemente vocacional.