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Ir al ?ndice de CriteriosMartes, 6
noviembre 2001


Cartas al Director


?Qu? pasa en el C.D. Tenerife?
Hace mucho tiempo que deseaba hablar claro sobre los aconteceres de nuestro muy querido Tenerifito. Pero, un d?a por una cosa y otro d?a por otra, no me hab?a decidido a hacerlo. Soy un viejo y fiel aficionado. Hoy voy a dar mi opini?n, que admito pueda ser o no ser compartida, pero que es, sinceramente, lo que el firmante cree y piensa, con absoluta y clara honestidad. Es ya hora de que los buenos y leales aficionados sepan cosas que desconocen o conocen a medias. All? voy. Parodiando al genial Garc?a Lorca: "...se acabaron los gitanos,/ que iban por el monte solos.../ ?Est?n los viejos cuchillos/ tiritando bajo el polvo...!". Se acabaron los admirables y admirados grandes se?ores forjadores del C.D. Tenerife. Repito, los se?ores D. Heliodoro Rodr?guez L?pez, D. ?ngel Capote Rodr?guez, D. Antonio Perera Hern?ndez, D. Maximino Acea Gonz?lez, D. Eduardo Valenzuela Rodr?guez... y tantos y tantos m?s, que entregaron partes importantes de sus vidas y de su dinero por formar un Club de f?tbol se?or y se?ero. Esto, como digo, ya se acab? y, muy probablemente, no volver? jam?s. Es la vida... Y vamos ahora a la pregunta clave: ?cu?l es el problema, desde hace ya a?os, del C.D. Tenerife? Clar?simamente, el presidente... y sus amigos de la Junta Directiva. Cuando el Tenerife se transforma en Sociedad An?nima, surge un avispado palmero, a quien el Tenerife siempre le ha importado un pimiento, llamado Javier P?rez y P?rez, el cual copa, con un grupo de amiguetes - siempre con el debido respeto personal - la mayor?a de las acciones de la Sociedad C.D. Tenerife. Es nombrado presidente y lo primero que hace es fijar en el presupuesto oficial del Club la "exigua" cantidad de 67 ? 68 millones de pesetas cada a?o para el cap?tulo de Gastos del Consejo de Administraci?n. Y de esta cantidad global, al presidente le corresponde una cifra muy aproximada a los 2 y medio millones de pts. cada mes, un total de unos ?30 millones de pesetas al a?o! Y que conste que no solamente es el primer presidente del C.D. Tenerife que cobra sueldo, sino que se convierte, ?por arte de brujer?a palmera?, en el directivo que m?s sueldo gana de todas las Sociedades de las Siete Islas Canarias. Pero, eso s?, trabajando por y para el Tenerifito. Hasta, seg?n declar? en una ocasi?n, ?24 horas al d?a por Tenerife! Todo un superm?n. Y yo, ingenuamente, me pregunto: ?y no ser?a pensando en otras aficiones, en...? As? no es posible hacer nada positivo: ni con Pepe Mel ni con San Pepe Mel. El Tenerife no tiene m?s que dos jugadores, cuyos nombres todos conocemos, pero no tiene equipo, porque no tiene jugadores para la Primera Divisi?n y camina, indefectiblemente, a Segunda. De todas maneras, siempre hay que procurar ser justos. Y yo reconozco que P?rez y P?rez ha tenido notables ?xitos en el aspecto deportivo. Pero ha sido absolutamente desastroso en lo econ?mico y en lo administrativo. Calamitoso y superego?sta. El aut?ntico "ego": primero yo, despu?s yo y siempre yo. Un dictador impresionante. Pero, eso s?, en mi ya larga vida, jam?s he visto, en el dif?cil y complejo mundo del f?tbol, a un hombre con m?s suerte. Un ejemplo: la temporada pasada, el C.D. Tenerife no ten?a equipo para ascender de Segunda a Primera Divisi?n. Y, sin embargo, la enorme suerte del inefable palmero obr? el gran milagro deportivo... y as? nos va y nos ir? esta temporada. Sin equipo y sin dinero... despu?s de haber manejado muchos miles de millones de pesetas.En mi modest?sima opini?n, ha llegado, hace ya tiempo, plagiando los famosos: "V?yase ya, se?or Gonz?lez", dirigidos por Aznar al inefable Felipe Gonz?lez, la hora de decir: "V?yase ya, se?or P?rez y P?rez". Y no enga?e m?s a la gente.
L

Falang?n

La desintegraci?n de la humana escalera

En mi serie de art?culos desde el 15-08-99, trato de esclarecer la existencia de un centro integrador de la humanidad, eje de su propia esencia, y que la madre manifiesta muy particularmente en gratuidad, como punto de partida del aut?ntico ser humano. Siendo ?sta la verdad sustancial sobre la cual el hombre ha de necesariamente apoyarse, como sobre el suelo la escalera, precisa no obstante para mediante ella elevarse, crecer sobre ella, en ella apoyado, pelda?o a pelda?o, en mancomunada hermandad; cual suelo, que por su propia raz?n original, al cielo se va elevando.

Qu? duda cabe que mi pretensi?n de presentar el modelo ser?a absolutamente vana e imaginaria de no apoyarse en hechos reales y no venir refrendado ?ste por la propia realidad. As?, aun pese a mi escaso bagaje, pretendo fundamentar mi aserto en la ineludible necesidad humana, presentada del modo m?s cient?fico posible: el hombre es, desde su propio origen y en cuanto tal, deudor de gratuidad, y s?lo sobre esta base y mancomunadamente mediante ella es posible que se haga acreedor a ese mismo y ?nico fin que como hombre le conviene.

Tampoco me cabe ni la menor duda de que al hombre se le presentan grandes dificultades para creer en todo cuanto le trasciende, derivadas en su mayor parte del hecho de que esto que se llama fe est? abundantemente desprestigiado por el hombre mismo, que usa de ello como palanca para reafirmar su autoval?a y supremac?a sobre otros hombres, en lugar de, como debiera, de ser para ayudarlos a crecer en gratuidad. En resumen: gratuidad queda casi igualmente ausente en todos los campos, incluso en aquel que lo tiene por principal objeto, con lo cual ella queda autom?ticamente desprestigiada. Lo cual, no obstante, no quiere decir que ella no exista o no tenga raz?n de ser.

La vida es dif?cil para todos. Y m?s dif?cil suele ser cuanto m?s enemigos uno a su paso encuentra. Ahora bien, esta dificultad puede resolverse de dos modos: o actuando en gratuidad, o revolvi?ndose contra ella. Ejemplos de lo 1?, en una cultura como la m?a, los hay en abundancia, partiendo de aquel que por s? mismo es ya gratuidad. Su inconveniente: que en lo trascendente hace falta creer trascendentemente.

Ejemplos de lo 2? hoy m?s que nunca se evidencian: altas torres cuyo brillo y renombre s?lo corre parang?n con su falta de solidez e inconsistencia.L

Ora Suno

Carta a la eternidad, para Jos? Luis Pacheco Ab?solo

?Mi mayor!, perm?tame le recuerde as?, de nuestro paso por la Milicia Universitaria (IPS), ?para cu?ndo esa calle con el glorioso nombre? Cuando en grado de capit?n y profesor, junto a Oliv?n-Aznar, que aparte del grado, ten?an en com?n un ingenio y aires paternales, por lo que no era raro que muchos de nosotros los consider?ramos como segundos padres en lo militar, se sobreentiende, y as? nosotros, por ejemplo, no dudamos un momento al concluir nuestra formaci?n castrense en Artiller?a, con un muy buen coeficiente en tiro, pedirle consejo sobre si al hacer las Pr?cticas no ser?a mejor pasarnos a la Agrupaci?n de Tropas de Farmacia y realizarlas en dicho Cuerpo. Lo que as? hicimos y ?l amablemente se ocup? de prepararnos todo para estampar nuestra firma y a?os despu?s realizarlas en Madrid, etapa de la que guardamos el mejor de los recuerdos, como en ocasiones hemos evocado.

Jos? Luis Pacheco Ab?solo, "Pacheco" para sus amigos y los que hab?amos estado bajo su mando, esposo que fuera de Do?a Mar?a Antonieta Gonz?lez Cruz, constitu?an un matrimonio muy bienavenido, padres de cuatro hijos: Mar?a Antonieta, Jos? Luis, Pedro y Tom?s.

La muerte de su esposa supuso un duro golpe para Jos? Luis, al que, por cierto, con ese motivo - la muerte de su esposa - , escribimos una muy cari?osa carta, dado que nuestra familia siempre estuvo muy unida a la familia Cruz, Don Manuel, Don ?ngel, senior, y Don ?ngel, hijo; Angelito, en casa, dado que nuestro padre naveg? siempre en la Compa??a Trasmediterr?nea, a excepci?n de los diez a?os de navegaci?n a vela en distintas compa??as navieras, as? que sentimos como algo muy nuestro el fallecimiento de Do?a Mar?a Antonieta, que ?l nos agradeci? al salir de misa del Sagrado Coraz?n, donde siempre nos ve?amos, al concluir la de las once a veces, otras a las diez, que en estos ?ltimos tiempos, bastante alica?dillo, apenas si esbozaba una sonrisa o como en nuestro a la postre ?ltimo encuentro, s?lo nos cogi? del brazo por un instante, como queri?ndonos decir adi?s.

Qu? lejos quedaban aquellos d?as de Campamento, o cuando sal?a de la Notar?a del entra?able amigo Marcos Guimer? Peraza, buscando dos testigos, pues los necesitaba para el documento que, en uni?n de su esposa, tramitaban en dicha Notar?a, o aquel otro en que compartimos mesa y mantel en el "Casino de Tenerife", con motivo de los actos conmemorativos de los 75 a?os de EL D?A, en que el Casino tribut?bale al peri?dico su encendido homenaje en tan importante efem?ride.

Todos los que tuvimos la dicha de pasar por sus manos en aquellos campamentos de la Milicia Universitaria, recordamos su ecuanimidad, buen humor y buena disposici?n para ayudarnos a todos, haciendo que los d?as se nos hicieran m?s agradables y nos olvid?ramos del cansancio que supon?a ir siempre contrareloj.

?Mi coronel!... aunque mejor ?Mi mayor!... en recuerdo de la IPS, han pasado los a?os, 46 concretamente, desde que abandonamos el 2? Campamento y cr?ame si le digo, esperando le llegue a ese m?s all? de las estrellas, que a?n hoy seguimos pensando que, no hay cosa m?s grande en la vida que el paso de simple recluta a soldado de Espa?a, tras el juramento y desfile bajo ella. Ese "s? juramos" a?n nos llena de gozo y sigue retumbando en nuestros o?dos, mientras dec?amos emocionados ?Viva Espa?a! Descanse en paz.L

Alfonso Morales y Morales

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