Santa Cruz de Tenerife
Erick Canino
La importancia de la presencia de Hugo Morales en el nuevo esquema de Mel va más allá de las acciones puntuales con las que el argentino se mueva sobre el terreno de juego. Sus números, a la espera de la confirmación práctica que todos dan como segura, le otorgan un papel trascendente, por lo menos en ataque.
El pasado domingo, el 10 del Tenerife estuvo presente en buena parte de las acciones ofensivas del equipo cuando el recurso manido del balón en largo quedó relegado por la fórmula del toque. Y no sólo ahí creció la figura del argentino. Todos los lances ofensivos a balón parado tuvieron como inicio los recursos de Hugo.
Bien es verdad que en esta ocasión Morales no rubricó su condición de líder con un pase definitivo como hiciera en el amistoso de Málaga, o con un brillante lanzamiento de falta como el del día del homenaje a Toño Hernández. Pero lo que parece indiscutible es la constancia de la presencia del internacional argentino en el "pensamiento" ofensivo del Tenerife.
Ante el Alavés, el mediapunta blanquiazul participó en contacto con el balón en 58 acciones de su equipo, por las 39 intervenciones de Martí, las 15 de Xisco y las nueve de Pier.
En contra de lo que deparó el transcurso de la pasada semana, Mel ya avisó casi desde el momento de su llegada a la Isla que iba a cargar a Hugo Morales de responsabilidad en el Tenerife que él quería para la Primera División, siempre y cuando el jugador respondiera dentro de la cancha con las peticiones y las exigencias que depara un sistema de presión constante.
Hasta el momento Hugo está cobrando una buena dosis de protagonismo en el equipo. Ante el Alavés jugó los 90 minutos y la falta de ese toque de genialidad extra que suele acompañar a sus acciones no puede rebatir lo que esconden sus números. Este año en el Tenerife el ataque empieza con "H".