SANTA CRUZ DE TENERIFE (REDACCIÓN). El Servicio de Urgencia Canario (SUC) ha puesto en marcha un protocolo de desfibrilación en vuelo que consiste en la posibilidad de reanimar a pacientes arrítmicos durante su traslado hacia un centro hospitalario. El empleo de un aparato eléctrico - desfibrilador - necesario para la reanimación afectaba a los controles de la aeroronave y, gracias a este protocolo y al seguimiento de unas medidas especiales, Aviación Civil ha autorizado la realización de este servicio médico asistencial.
El protocolo es el fruto de casi dos años de investigación para determinar las garantías con las que se podrían llevar a cabo estas reanimaciones durante los habituales vuelos entre Islas.
Según informó un portavoz del SUC a EL DÍA, «114 pacientes con patología cardiaca severa, de los cuales el 50 por ciento han sido tratados con este sistema, han utilizado este servicio de traslado en helicóptero hacia un centro hospitalario sin ningún problema».
Para conocer los riesgos potenciales de dicho programa de reanimación se practicaron los procedimientos específicos en tres fases concretas, según informa en su último número el «Diario Médico».
En un primer momento, los especialistas del SUC pusieron en marcha la técnica de reanimación con el helicóptero en tierra, pero con todos los instrumentos en funcionamiento y las turbinas en marcha. Durante esta práctica la desfibrilación se llevó a cabo con regularidad. En un segundo momento se realizó la operación con el helicóptero estacionado a 150 pies durante un vuelo. Lo resultados fueron los mismos.
En la tercera y última fase, bajo el estricto control de Aviación Civil, se llevó a cabo la desfibrilación en un vuelo de crucero y aproximación con el piloto automático y se determinó que la operación se podía llevar a cabo con total seguridad tanto para la tripulación y el paciente como para los instrumentos de vuelo de la aeronave.
Fibrilación auricular
La fibrilación auricular, también conocida como arritmia, representa una de las patologías cardiacas y consisten en la alteración del ritmo cardiaco fisiológico, entre 60 y 100 latidos por minuto rítmicos regulares. En la fibrilación se producen entre 350 y 600 contracciones auriculares por minuto con ritmo irregular.