El concepto y también los márgenes de lo que se debe entender como participación activa de los distintos movimientos ciudadanos en los procesos y los mecanismos de decisión fue puesto en duda en el transcurso del debate. Así, el representante de los vecinos de Valleseco estableció que «la iniciativa ciudadana no se puede reducir al tiempo de exposición pública de los proyectos», sino que se debe tener en cuenta «la implicación de sectores sociales y profesionales en los procesos que intentan conquistas frente al incumplimiento de las promesas por parte de los responsables públicos», una situación que en su opinión «provoca, además, un reflujo que termina por generar enfrentamientos entre los distintos órganos de poder». Juan Palerm, por su parte, aseguró que «es necesario reconocer que dentro del Plan General existe una estructura de participación social y ciudadana». Desde su punto de vista, este propósito «no se pronuncia sólo a nivel de un planteamiento teórico, sino por una razón de sentido común. Se intenta que la participación sea lo más exhaustiva posible, lo que significa que se están recogiendo las demandas tanto de las necesidades objetivas como de los intereses», comentó. El arquitecto entiende que en estos asuntos «debe existir siempre un plebiscito importante, a partir del cual articular la participación, desde la documentación y el análisis». Tomando como punto de partida esa reflexión, lanzada como una evidente declaración de intenciones, Juan Manuel Palerm señaló que se deben «sentar las bases para centrar los objetivos. Se están planteando desenlaces muy importantes de cara al planeamiento de futuro por lo que se hace imprescindible definir y vertebrar propuestas. Hay que jugar con paciencia y con mucho celo», concluyó.