- ¿Lo mismo que dice para el empleo lo han pensado para las políticas sociales?
- Por supuesto, en diferente sentido. No ha habido tiempo de producir articulación social. Cuando un pueblo crece demasiado rápido se rompen las relaciones de cohesión que hay entre familiares, vecinos y amigos y se quedan sin colchón social y suele haber más toxicomanías, conflictividad social y más problemas de seguridad ciudadana. Por otra parte, los crecimientos muy rápidos hacen que los recursos sociales que tiene la comunidad se queden muy cortos, como los centros de mayores.
- ¿Cree que a la ley de medias urgentes le seguirá otra sobre medidas sociales?
- La estamos produciendo, estamos en la última fase de elaboración del segundo Plan Integral de Empleo, la ley del Servicio Canario de Empleo, que entra en octubre en el Parlamento, y en el área social tenemos planes sectoriales, el plan sociosanitario, que contempla una actualización de los recursos sociales para personas mayores. Hay un conjunto de normativas que cada vez caminan más deprisa para llegar a tiempo y para establecer la respuesta a una comunidad que debe crecer con parámetros de sostenibilidad.
- Cuando se pone de relieve que la distancia entre ricos y pobres en las Islas cada vez es mayor, tiene que ver con esto, ¿no?
- Y hay otro planteamiento vinculado a la moratoria, que es dónde va el dinero que se produce en Canarias. Ése es uno de los asuntos que más preocupa al Gobierno.