MAZO (REDACCIÓN). Pese a que La Palma viene registrando desde hace cinco años un crecimiento moderado en el tráfico aéreo - en 2000 se registraron unos 200 mil pasajeros más que en 1995 - , lo cierto es que las concentraciones de vuelos chárters en uno o dos días a la semana ha obligado a Aena a duplicar en ese período de tiempo la superficie disponible en la terminal de pasajeros.
En temporada alta, en invierno, los jueves es el «día punta», mientras que en verano, los martes, llegando a coincidir siete vuelos con Centroeuropa. En estos días, el aeropuerto palmero se hace prácticamente intransitable. «Este hecho sólo ocurre una o dos veces por semana; otros días esto parece un desierto», subraya Javier Franco, director del aeródromo desde hace cinco años.
El propio Franco atribuyó las obras de ampliación que Aena viene acometiendo desde que él adquirió esta responsabilidad a estas concentraciones puntuales de pasajeros, debido a la organización de vuelos por parte de los touroperadores, más que al hecho de que La Palma registre un gran crecimiento en el tráfico aéreo.
La terminal de Mazo ofrecía en 1995 un aspecto bien diferente al de hoy en día. Sólo se utilizaba la planta baja, donde estaba la cafetería y una tienda, mucho más pequeña que la actual. En los siguientes años, se colocó una escalera mecánica para utilizar la planta alta a donde se trasladó la cafetería, dejando un pequeño bar en la primera. También se aumentó la tienda y la sala de llegadas; mientras que ahora Aena acomete la ampliación de la terminal de salidas, que se espera concluya en los primeros meses del próximo año.
Pese a estas actuaciones, lo cierto es que el ente público, según recoge el Plan Director del Aeropuerto, tiene previsto edificar una nueva terminal, cuyo presupuesto se estima en unos mil millones de pesetas y así hacer frente al creciente movimiento de pasajeros en la Isla.