MADRID (EFE). Seis de los ciudadanos españoles detenidos durante la celebración de la cumbre del G - 8 en Génova regresaron ayer a España con diversas contusiones y fracturas después de permanecer dos días en dependencias policiales, «sufriendo malos tratos físicos y psíquicos» y dos días más en prisión.
Así lo explicaron a su llegada al aeropuerto de Barajas, estos jóvenes del grupo pacifista Resistencia Global de Zaragoza, que fueron detenidos durante un registro policial en dos escuelas donde tenía montado su cuartel general el Foro Social de Génova (GSF), y que ayer fueron puestos en libertad por un juez de primera instancia de Génova.
Tras abrazar a amigos y familiares que acudieron a recibirles y mostrar a los medios de comunicación los moretones, roturas de brazos y piernas y diversas contusiones por todo el cuerpo, los jóvenes anunciaron que presentarán una denuncia por malos tratos contra el Gobierno italiano, y explicaron que han solicitado al cónsul español en Milán la ayuda del Gobierno español para que se borren sus fichas policiales.
Informaron que «la Prefectura de Génova decidió deportarnos a España y ha prohibido que volvamos a Italia hasta dentro de cinco años»