BERLÍN (EFE). La fase ministerial de la cumbre del clima de Bonn comenzó ayer con la llegada de los titulares de Medio Ambiente de todo el mundo, que se enfrentan a tres días de trabajo muy duro si no quieren «fallar de nuevo», como advirtió Jan Pronk, el presidente de la conferencia.
En la sesión plenaria que marcó el comienzo del «periodo caliente» de la cumbre, Pronk pidió a las delegaciones que no repitan los errores del pasado, atiendan los intereses de los demás y mantengan la fe en la convención sobre el cambio.
Tras el fracaso de la cumbre celebrada en La Haya el pasado mes de noviembre, los ministros «decidimos darnos otra oportunidad», al convocar una segunda parte de la conferencia, con lo que «aumentamos las expectativas» de que se llegue a un acuerdo, indicó Pronk.