NAIROBI (EFE). Carlos Sainz (Ford Focus WRC) quiere olvidar en el Rally Safari de Kenia, la prueba más dura del Mundial y en la que su compañero Colin McRae parte como favorito después de tres victorias consecutivas, el abandono de Grecia y volver así a la línea de buenos resultados que ha conseguido toda la temporada.
El español, que puntuó en las seis primeras carreras del campeonato, no pudo terminar el Acrópolis por problemas mecánicos en su coche, aunque ahora intentará encauzar de nuevo su racha y, de paso, poner cerco al liderato del Mundial de pilotos, en el que es tercero con 26 puntos, a cuatro de Tommi Makinen y de Colin McRae.
Sainz, que ya sabe lo que es ganar en Africa (1992) y que en la pasada edición terminó cuarto, contará para afrontar la octava prueba puntuable del año con una versión del Focus radicalmente distinta a la de otras carreras sobre tierra.
La dureza de los rotos y polvorientos caminos por los que transcurre el Rally Safari, que tiene lugar en los alrededores de Nairobi, hace que la fiabilidad y la robustez de los coches sean características indispensables para llegar a la meta, algo que el Ford Focus ha demostrado durante todo el Mundial.
Su compañero en la marca del óvalo, Colin Mcrae, buscará en la única prueba del calendario que se disputa en el continente africano su cuarto triunfo consecutivo, después de los conseguidos en Argentina, Chipre y Grecia, todos ellos sobre tierra, y dejar atrás a Makinen (Mitsubishi Lancer) en el Mundial.
El finlandés de Mitsubishi Tommi Makinen, líder, llega a la sabana africana con sólo un cuarto puesto en las dos últimas carreras. Aún así, el cuatro veces campeón del mundo es siempre uno de los favoritos al triunfo final, sobre todo después de los esfuerzos del equipo Ralliart para lograr un coche competitivo.