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TRADICIONES Se pretende crear una escuela para enseñar y divulgar el singular baile Las Libreas de El Palmar Buenavista conserva una de las danzas más antiguas de Tenerife SANTA CRUZ DE TENERIFE (REDACCIÓN). El Valle de El Palmar, en Buenavista del Norte, aún conserva uno de los bailes más arraigados y puristas del folclore popular canario, el Baile de Las Libreas. Las escenfificaciones corren a cargo de tres parejas de bailadores, tres de los cuales se visten de mujer, que con saltos y giros acentuados y vivos y las manos en alto, danzan al son del tajaraste, acompañados por la figura de «El Diablo» y de «La Diabla». La música es interpretada por dos flautas y dos tambores. La indumentaria del grupo de baile presenta una gran variedad de colores con motivos florales. Los tocadores visten pantalón negro, camisa blanca y chaleco floreado. En el caso de los que representan a las mujeres, lo hacen con un traje de color blanco estampado y con pompones de colores. En ambos casos, llevan sombreros de paja y el rostro cubierto con un velo blanco. El Baile de Las Libreas, cuyos orígenes son muy confusos, nace en el Valle de El Palmar según fuentes orales y simboliza la lucha entre «el bien», representado por los bailadores, y «el mal», encarnado por la figura del diablo. Este ritual se lleva a cabo con movimientos que se repiten dos veces, al tercer son, los grupos cambian por medio de un giro, mirando de frente a la pareja que anteriormente habían tenido de espaldas para, finalmente, por medio de tres pequeños saltos, volver a su posición original. Esta manifestación folclórica se realiza con motivo de la finalización del período de vendimia, que a su vez coincide con las fiestas patronales en honor de Nuestra Señora de la Consolación, la segunda quincena de septiembre. Los bailadores desfilan por las calles y plaza del pueblo, danzando en doble fila enfrentada. A continuación, se enciende fuego a ambos diablos, que comienzan a girar por la plaza. Por otra parte, el resto de los componentes permanece sin bailar. Al finalizar la quema, el grupo abandona el lugar al ritmo del tajaraste. El recurso del fuego es como purificador y sirve para ahuyentar y hacer desaparecer todos los males simbolizados por la figura del diablo. Pervivencia Este baile típico ha sobrevivido gracias al esfuerzo del grupo de El Palmar, formado por personas amantes de la cultura y las tradiciones más ancestrales, y que luchan por la existencia y pervivencia de esta danza cuyas características conforman las cotas más puristas del folclore en esta zona de medianías. El grupo de Libreas de El Palmar se consolidó hace veinte años aproximadamente, durante los que han acudido a diferentes municipios de la Isla y del resto del Archipiélago, así como al programa «Tenderete» de TVE. En 1997 se creó el grupo de Libreas Infantiles de El Palmar que está dirigida por Juan Abreu. Se trata de un grupo de quince niños y niñas de El Palmar, con edades comprendidas entre los 11 y los 16 años, que actúan en las diferentes celebraciones que tienen lugar en la localidad. Su director, Juan Abreu, asegura que con este tipo de iniciativas se pretende «garantizar la continuidad de esta tradición con un alto valor etnográfico, única de estas características en las Islas. Además, es necesario involucrar desde muy jóvenes con los valores de nuestra tierra». De hecho, está previsto que se cree una escuela que enseñe a los jóvenes a bailar esta manifestación antigua, y que aprendan a tocar el tambor y la flauta, elementos aborígenes imprescindibles para su escenificación. Actualmente, La Librea infantil disponen de un diablo hecho por un artesano de la zona, a base de mimbre y formado con piel de cabra, unos cuernos y adornos festivos. Contar con artesanos que se implican en la pervivencia de las tradiciones es algo esencial. Según se recoge en la obra «Estampas etnográficas del Noroeste de Tenerife», de Manuel J. Lorenzo Perera, «sobre Las Libreas - término que en el Noroeste de Tenerife significa los que se disfrazan en la fiesta - es muy limitada la documentación escrita. (...) En la isla de Tenerife prevalecen la ya aludida de El Palmar y la de El Tanque. Otras se fueron difuminando hasta desaparecer como la de Tejina, El Amparo (Icod de los Vinos) y la de Buenavista del Norte». Esta fuente apunta que la diferencia entre la danza de El Palmar y la que se escenifica en Buenavista del Norte es que en este último, los que bailan son tres varones «e igual número de mujeres. La otra diferencia queda representada por la figura del ángel que lleva atado al diablo; personaje - el del ángel, escenificado por una niña - ausente, que nosotros sepamos, en expresiones dancísticas de similar naturaleza». | |||||||||||||||||||
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