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CUANDO salgo del trabajo y llego a casa de madrugada su libro está en el buzón, lo abro en el mismo portal y leo: «Ahora de toca/recorrer mis laberintos,/ penetrar en sus grutas impacientes/ y lamer los lugares/ más hondos de mi sed». Casualmente me encuentro de vez en cuando en la calle con esta dama de las letras, hablamos y compartimos textos, de otros y nuestros. Sedujo a los lectores con el excelente libro de relatos Futuro imperfecto, su primer volumen en prosa (Ediciones La Palma, 1994). Hace poco nos deleitó también con Solo el mar, una joya literaria con poemas suyos y fotografías de Carlos A. Schwartz. Ahora nos reímos una vez más a propósito de la errata de un periódico hace años: donde debía decir «la autora se pasa a la prosa», los duendes escribieron «la autora se pasa a la droga», error que tomó con el fino humor que le caracteriza. Cecilia Domínguez Luis (La Orotava, Tenerife, 1948) ha publicado ocho libros de poemas, algunos premiados, y ahora nos hace dichosos y lúcidos un rato con el libro Doce lunas de Eros (CajaCanarias, Ediciones La Palma, 2000). Estas lunaciones eróticas duran el tiempo preciso y es un recorrido por el placer en las cuatro estaciones: en cada una hay entrega, fuego, mar, libación, comunión de cuerpos y amantes. La trabajada poesía de Cecilia Domínguez, su elegante y amable (y por tanto susceptible de ser amada) palabra nos recuerdan al pletórico Walt Whitman y los mejores cuentos de Anaïs Nin: la sinceridad y entusiasmo del primero y la serena lujuria de la escritora francesa se condensan en este hermoso libro de una artista en plena madurez creativa. Todos sabemos, incluso lo aprehendió el colérico y solitario Thomas Bernhard, que sin erotismo no hay nada vivo. «La eternidad/ este instante/ de cuerpos en desorden/ ondulando,/ fundiéndose en un mar sin orillas», escribe. Amanece y repaso el poemario ya leído y verifico que este opúsculo se puede releer sólo con una mano. Cada una de las doce lunas está ilustrada por otras tantas creaciones de artistas plásticos isleños, lo cual las hace más sugerentes. En fin, se recomienda la lectura del poemario de esta excepcional escritora, con el deseo de lunas propicias.
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