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DOMINGO, 25 DE MARZO DE 2001 |
VOLCADOS EN EL EMPLEO
PABLO MATOS
EN estas semanas, en el Partido Popular estamos haciendo balance del cumplimiento de nuestro programa electoral en el primer año de esta legislatura. Y si en la anterior toda la política del Gobierno iba dirigida a cumplir los criterios que nos permitieran participar, como socio fundador, en la constitución de la Unión Monetaria Europea y en la implantación del euro, en la presente legislatura toda la política económica del Gobierno está orientada, está volcada, en acercarnos al pleno empleo. Los resultados de creación de empleo que arrojó la política económica durante el período 1996-2000, nos invitó a acudir a las elecciones generales del pasado año con el objetivo del pleno empleo. Fue el Partido Popular la única formación política que se planteó tal objetivo, que nuestros adversarios consideraron inalcanzable, y que cada año se percibe más cercano. Son varios los fundamentos, las bases, de la política económica del Gobierno para la creación de empleo. En primer lugar, el mantenimiento del crecimiento económico por encima del incremento del I.P.C., lo que se ha traducido en un crecimiento en los últimos cinco años superior en más de un punto de media al crecimiento de la Unión Europea. Con la actualización del Programa de Estabilidad 2000-2004, la economía española tendrá el ciclo de crecimiento más largo de su historia reciente con ocho años consecutivos de crecimiento económico por encima del tres por ciento. En segundo lugar figura la apuesta por la iniciativa individual frente al intervencionismo socialista. Efectivamente, en junio del 2000 el Gobierno aprobó cinco DecretosLeyes que constituyen el modelo económico español para los próximos diez años. Estos DecretosLeyes contienen una serie de medidas dirigidas a la liberalización de los mercados, favoreciendo la competencia y estableciendo una economía más flexible. Medidas que afectan a sectores como la electricidad, carburantes, telecomunicaciones, suelo urbanizable, sanidad, actividades profesionales, comercio interior, defensa de la competencia, participaciones empresariales y fiscalidad del ahorro. Por último, la mejor expresión de nuestro modelo económico actual es el riguroso control del gasto y, en consecuencia, el equilibrio presupuestario. Los Presupuestos del año 2001 van a ser los primeros presupuestos de la democracia española que no tendrán déficit. Esto no es sólo un signo de buena gestión, sino que es el escenario que permite aumentar el gasto social a casi 20 billones de pesetas y, junto con el incremento de afiliaciones a la Seguridad Social, dotar el Fondo de Reserva del sistema de pensiones en 100.000 millones de pesetas más. El resultado de esta política económica no puede ser más esperanzador, en el año 2000 se han creado 600.000 nuevos empleos y, lo más importante, ha crecido más el empleo indefinido (5,5%) que el temporal (3,2%). Con ellos, ya son dos millones y medio los puestos de trabajo creados desde 1996; y que pueden llegar a casi cuatro millones en el 2004, con lo que la tasa de desempleo española se situará por debajo del 10%. En Canarias esta política económica está produciendo también un importantísimo nivel de creación de empleo, que no se ve correspondido con un proporcional descenso de la tasa de paro. Los motivos son dos: la escasa predisposición a la movilidad no sólo entre Islas, sino a veces entre distintas zonas de una misma Isla; y la baja formación y cualificación de un gran número de canarios que constituyen una importante bolsa de paro estructural. Y que a pesar de contar en Canarias de fondos adicionales del Plan Integral de Empleo (unos cien mil millones de pesetas) el Gobierno no ha podido (¿?) integrar en el mercado laboral.A ellos, a su formación y cualificación, debe dirigir el Gobierno canario todas sus políticas. A ellos, a su formación y cualificación, van dirigidos gran parte de los fondos del ICFEN, ¿o no?
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