HARTITOS deben de estar los ciudadanos de La Palma por tantas adversidades. Si de vez en cuando un temporal les obliga a permanecer incomunicados por vías aérea y marítima, ahora se quedan con un anestesista para toda la Isla y, más grave todavía, sin un solo juez en Los Llanos de Aridane. El colmo.
La cancelación de vuelos terminó arreglándose, como es lógico, aunque tardó lo que la naturaleza quiso. Sin embargo, lo de la escasez de especialistas sanitarios y judiciales resulta bochornoso, chapucero y, como casi todo, solucionable. Así lo denunciaba el secretario de la Junta de Personal del Área de Salud palmero, Ángel Sánchez: «Este hospital es como un "mercedes", pero con un motor de un seiscientos». O lo que es lo mismo, una infraestructura de calidad con una dotación humana ridícula. Aunque la Consejería anunciaba que enseguida iba a llegar un refuerzo desde Tenerife, quizás hoy mismo ya se encuentre trabajando, da la impresión de que se trata de un simple parche. En realidad, la goma sigue pinchada y vieja, por lo que volverá a dar problemas tarde o temprano.
Lo mismo ha sucedido en Los Llanos: se quedaron sin magistrados porque se puso enferma la única titular que ejercía hasta el miércoles. Encima, en la bolsa de sustitutos no hay interesados en ocupar esa plaza por ahora, tal y como explicaron miembros del colectivo de abogados. ¿Por qué? Sencillamente, asusta el volumen de trabajo pendiente, según las mismas fuentes. Mientras la Administración tarda en reaccionar, se han acumulado una treintena de sentencias civiles en el Juzgado Número 2 de aquel partido.
¿Y qué decir de lo que sufren nuestros paisanos de La Gomera y de El Hierro? ¿Cuántas penas y atropellos acumulan? En vez de tanta machangada de Televisión Autonómica o de abrir más sedes del Parlamento, los políticos que nos representan han de invertir su tiempo y el dinero de todos en atender con igualdad a los canarios de las Siete Islas. Sin boberías ni privilegios.
Anacleto, nieto de Liborio