LOS vecinos de Los Realejos opinan que el refrán «nunca es tarde si la dicha es buena» viene como anillo al dedo a la reforma que del kiosco de la plaza de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, en el Realejo Bajo.
«Por fin, después de tantos años de espera, de olvido y de abandono, el Ayuntamiento se ha puesto las "pilas" para restaurar este recinto emblemático por su historia reciente y por el cariño que se ha ganado entre los vecinos del casco antiguo de esta zona de la Villa», aseveran los ciudadanos.