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Editorial Leoncio Rodríguez S.A.

DOMINGO, 25 DE FEBRERO DE 2001


Enrique González Bethencourt
DIRECTOR - FUNDADOR DE LA AFILARMÓNICA NI FÚ - NI FÁ

«Algunas murgas parece que cantan para sordomudos»
«Echo de menos los concursos que se celebraban en la Plaza de Toros»

SANTA CRUZ DE TENERIFE. Enrique González Bethencourt (Santa Cruz de Tenerife, 1924) es una referencia obligada cuando se habla del Carnaval. Amante del género murguero, del que es pionero en la última época de la fiesta, ha sido defensor a ultranza de esta celebración, lo que lo ha hecho acreedor de la Cruz de la Orden del Mérito Civil.

- ¿Cómo se inicia en el Carnaval?

- Vivía en la calle de Jesús Nazareno y en la parte baja de la casa estaban los almacenes de García Morales y los peones de esta empresa, en su mayoría, integraban la murga de «El Flaco», y yo hice amistad con ellos, entablé buena relación, aunque me trataban también como a un chiquillo que era. Una vez me metí en un ensayo de ellos por Carnaval. Sucedió que cuando estaba viendo el ensayo me sorprendió mi padre, lo que me costó unas cachetadas por escuchar las canciones desvergonzadas que cantaban aquellos tíos.

- ¿Recuerda alguna de aquellas estrofas que le escuchó a «El Flaco»?

- Sí, hay una muy conocida que decía: «En la plaza de los Patos, hay un guardia bigotudo, que tiene las uñas negras, de tanto tuturu...» y lo acompañaban con música. No decían la palabra.

- ¿Cuándo crea su primera murga?

- Fue en 1935, que incluso salió en 1936, antes de la Guerra Civil española. Era una murguilla de chiquillos que tenían unos diez años y que salió con niños de la calle de La X y Jesús Nazareno. Éramos catorce componentes y nos denominamos Los Guachis, porque la única letra que cantábamos nombraba mucho esta expresión.

- ¿Salió disfrazado durante la Guerra?

- En 1954 hicimos una murga y, como no nos autorizaron la palabra murga - porque era carnavalera - , acuñamos el término de afilarmónica, que sí la admitieron, y así está registrada oficialmente desde 1962. Decidí aprovechar las fiestas de los pueblos para salir como murga, aunque realmente nos hacíamos pasar por una banda de música de circo, porque íbamos vestidos así, y nos llamaron Los Bigotudos porque teníamos unos bigotes de peluche que se utilizaban para obras de teatro.

- ¿Fue detenido por ser carnavalero?

- Una vez nos cogieron en el bar Porvernir, porque estábamos disfrazados y con una gabardina encima. Debajo se veían todos los pantalones iguales, por lo que la Policía nos obligó a quitarnos los abrigos, nos descubrieron y a algunos nos llevaron al Gobierno Civil.

- ¿Por qué el nombre de Ni Fú - Ni Fá?

- Ni Fú - Ni Fá nació de repente. En 1961, coincidiendo con la celebración de la primera edición del Carnaval. Trabajaba como decorador y escaparatista de la casa Flex y le pinté en el bombo el pato del anagrama. Cuál no sería mi sorpresa cuando, al enterarse el patrón de que el bombo iba a llevar ese dibujo dijo: «Eso lo quita de ahí; a mí el nombre de la murga, ni fú, ni fá». Y ése fue el nombre que le pusimos.

- ¿Fue difícil la transición de la prohición del Carnaval a la autorización de la primera Fiesta de Invierno?

- Estaba trabajando con el arquitecto Marrero Regalado en los planos de la Basílica de Candelaria. Todos los días veía a don Domingo Pérez Cáceres y siempre le comentaba cosas de los carnavales. Cuando se inauguró la Basílica, en 1959, que vino gente de todas las Islas, aquello fue muy bonito. Al salir por la puerta, cuando salía el obispo, le pregunté: «Don Domingo, ¿qué pasa con los carnavales?», a lo que él me respondió: «Mire, Enrique, este año el pueblo tendrá carnavales porque se los ha ganado».

- ¿Fueron tiempos difíciles?

- Fueron muy difíciles, especialmente por la censura, que dependía en gran parte del amigo Opelio Rodríguez Peña. Opelio había estudiado conmigo desde pequeño; tenía cierta amistad con él, pero no me dejaba pasar una. Me cogía las letras y me las detrozaba; empezaba a tachar renglones y había algunas que no se podían ni cantar. Pero yo las cantaba, aunque no las publicaba en el cancionero. Un día me enfadé y dije, si me las está tachando, voy a publicarlas así, como están. Me llamó y me preguntó si lo estaba provocando, a lo que le respondí que eso era una demostración de que las letras estaban censuradas.

- ¿Cuál ha sido hasta ahora la canción más polémica de la Fu - Fa?

- Los célebres «Huevos de alacrán», en 1973. Ocurrió que un periodista publicó en un periódico de Las Palmas que nosotros estábamos equivocados con la arena que estábamos utilizando para la playa de Las Teresitas, que venía del Sáhara y contenía huevos de alacrán que eran peligrosos para el turismo. En lo primero en lo que metió la pata fue al decir que los alacranes ponían huevos, pues son vivíparos y no pone huevos. Entonces hicimos una canción que causó un lío tremendo. De hecho, tal fue el follón que dos de los componentes de la murga estaban haciendo el servicio militar en Las Palmas y los cogió el sargento después de oír la canción por la tele y los castigó a cernir arena mojada toda una noche.

- ¿Fue reprendido por la autoridad?

- Me llamaron al Gobierno Civil al día siguiente de la Gala. Allí estaba el gobernador, Opelio Rodríguez, y Ernesto Salcedo, entre otros, y el gobernador me dijo que yo tenía que dejar de cantar esa canción. Le di mi palabra de que no volvería a cantarla y, por la noche, en el Casino,


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