MEXICO (EFE). El líder de la guerrilla zapatista, el «subcomandante Marcos», abandonó ayer la Selva Lacandona para encabezar la caravana por la paz que llegará a la Ciudad de México el 11 de marzo tras recorrer 3.000 kilómetros. Arropado por cientos de indígenas y un enjambre de periodistas, «Marcos» alzó las manos con sus armas, un revólver y un AK47, para que los asistentes pudieran ver claramente como se las entregaba al «mayor Moisés», uno de sus lugartenientes, que se quedará protegiendo la comunidad. Más tarde, el «subcomandante» abordó una de las camionetas suburbanas dispuestas por la sociedad civil para proteger a la cúpula zapatista en su recorrido. «Marcos» abandonó la Selva Lacandona por primera vez desde enero de 1997, cuando participó en San Cristóbal de las Casas en la última ronda de negociaciones con la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), el órgano legislativo creado para mediar en el conflicto armado.