DOMINGO de Carnaval. Pensábamos dedicar estas líneas de EL DÍA de hoy a la gran fiesta chicharrera. Se cumplen 40 años de la recuperación de algo propio, genuino e incomparable. Feliz aniversario. Y los mejores augurios para las futuras ediciones en los recién estrenados siglo y milenio.
Pretendíamos rendir un sincero homenaje a nuestro pueblo tinerfeño, ahora en su manifestación festiva por excelencia. A las murgas, a las comparsas, a las rondallas, a las agrupaciones musicales, a los cuerpos de baile de todas las edades, colores y procedencias.
Nos proponíamos hacerles llegar la cálida admiración a las miles de familias que durante todo el año se ocupan y preocupan de enaltecer el espíritu carnavalero. A las parrandas y a las mascaritas anónimas, que también rescatan para la calle la belleza, la tolerancia, la fantasía, la originalidad, el fino humor, la diversión, el arte, la seguridad... los rasgos seculares, indelebles de una de las raíces de la idiosincrasia santacrucera. Tinerfeña.