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CON DIEZ CAÑONES POR BANDA ENRIQUE ROMÉU PALAZUELOS DURANTE cientos de años, los navíos de Inglaterra, de Holanda, los franceses y los berberiscos, intentaron conseguir gloria y provecho de estas Islas. Continuos ataques con afanes de saqueo, pero sus audacias, casi siempre rechazadas, ocasionaron la constante vigilancia de los canarios. El esfuerzo y valor de todos los hizo malparados... y si lo digo más a mi gusto trasquilados y humillados. Tiempos de estar los vigías en alerta; los jefes previniendo defensas; los hombres, con chuzos y mosquetes a mano y las mujeres, rezando y encendiendo velas a los santitos de su mayor devoción. * * * Así se estaba el año 1739, porque España mantenía guerra con la pérfida Albión y otras naciones. Guerra marinera para las Islas, amenazadas por el acoso de los navíos ingleses, a la caza de los españoles y bloqueo de los puertos, dificultando el comercio y la llegada de alimentos... con la natural preocupación y heroicas revanchas de los isleños. * * * - ¿Tiene el amigo don Lucas la última Gaceta de Madrid? - Téngola, que aún con retraso escapó nuestra balandra a la asechanza de esos malandrines. Cosas trae, que si nosotros sabemos, leídas de otra vez, nos satisfacen; atienda vuesa merced. La Gaceta es del 15 de noviembre del pasado 1740. Atrasadilla, pero buena. Dice: «El patrón Antonio Miguel apresó con la balandra el San Telmo, navegando para Cádiz, al bergantín inglés el Samuel, que venía de Terranova, cargado de bacalao y lo entró el 18 de agosto, en Santa Cruz. Vuelto a salir para Cádiz, condujo al mismo puerto, el 29 de septiembre, otra corbeta inglesa, que tomó bajo el cañón del Santa Cruz de Berbería». - Cierto todo y bien que nos vino aquel bacalao, del que ni raspas quedan que atrasadas son las noticias y otras más nuevas sabemos. * * * Así fue. Poco antes conocieron la brava defensa que los canarios habían hecho de Gando. La balandra «El Canario» resistió el ataque de otro barco inglés y lo obligó a refugiarse en La Madera. Furioso el derrotado, acordó allá con otro medio pirata el nuevo ataque a Gando, con tan mala suerte, que un certero cañonazo de «El Canario» le barrió la cubierta, le destrozó arreos y causó bastantes muertos, con lo que el intruso escapó como pudo. * * * El año 1739 había muerto en Santa Cruz de Tenerife el comandante general don Francisco de Emparan. Madrid envió con urgencia el sucesor. Don Andrés Bonito y Pignatelli. Un napolitano, inquieto, de carácter violento, que todo lo vio, examinó y removió, contentando a unos y con enfado para otros, entre los que uno fue, sí, nuestro conocido don Lucas y no su amigo. * * * - Algo me habría contentado yo, mi señor don Lucas, de que ese métome en todo llevase un susto cuando a La Palma iba. - Pues no a mí que bien satisfecho estoy de que ese Sebastián Ortega, valiente y astuto patrón del barco, al ver el enemigo, ordenase cambiar la bandera y largar un cañonazo que al otro asustó al inglés y pudo escapar y tomar seguro. De lo que he tenido gusto. - Pues yo no que ese discípulo de los Borgia merece que alguien le ponga las peras a cuarto. - A enfadarme váis... - Pues guardáoslo que harto me tiene ése... - Cuidad vuestras palabras. * * * Dejaré a los dos amigos en trance de enemigos. La guerra continuó. Los ingleses eran ingleses, o sea dominantes y tercos. El almirante Windham atacaría años después el puerto de San Sebastián de La Gomera... También saldría trasquilado y humillado.
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