Dos «chicharreras» (canarias de Santa Cruz de Tenerife) en Alicante, gracias a Mariquita Pérez
ES increíble cómo una muñeca ha podido suscitar tanto interés y encanto, no sólo en nuestra infancia que se convirtió en el centro de atracción de las niñas, de las mamás y de las abuelas, pues todas ellas con mayor o menor sacrificio económico nos las compraban, les confeccionaban los trajecitos, los zapatos o cualquier otro complemento, sino también ahora sigue ejerciendo la misma atracción, convirtiéndose en los posibles ratos de evasión que nos permiten soñar e ilusionarnos con la idea de que conservamos todavía algunos retazos de nuestra niñez, en la que jugábamos muchísimo y nos divertíamos horrores yendo y viniendo - con la Mariquita en brazos - a casa de las amigas, donde unas veces formábamos una «escuelita», otras veces acudíamos a una «fiesta de cumpleaños», nos íbamos de excursión a la playa o al campo, para lo cual teníamos que coger el «tranvía» o la «guagua» y en el hecho de conseguir la ambientación apropiada para cada situación, radicaba el arte de nuestra imaginación infantil.
Todos estos agradables recuerdos se lo debemos a Creaciones N.