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 02-dic-2000

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VIERNES, 19 DE ENERO DE 2001 |
Cristo Hernández ESCRITOR
«La novela es para mí un juego donde todo es lícito»
SANTA CRUZ DE TENERIFE (REDACCIÓN). El escritor, filólogo y docente tinerfeño Cristo Hernández se rige por sus fundamentos clásicos y por una modestia que le lleva a preferir la intriga a los experimentos lingüísticos tan en boga. Es el ganador de la última edición del Premio de Novela Benito Pérez Armas, instituido por CajaCanarias y dotado con un millón de pesetas.Galardonado por su obra «El jardín de las especies», Hernández imparte en el Instituto de La Guancha; colabora con EL DÍA en el suplemento «Archipiélago Literario», dentro de la sección «La mirada de Procrusto», y en breve dará a la imprenta un nuevo título, «Recuerdos consentidos». - «El jardín de las delicias», ¿se inscribe en la tradición de novelas históricas con trasfondo detectivesco que puso de moda Umberto Eco con «El nombre de la rosa»? - Eco es uno de mis autores favoritos y «El nombre de la rosa» un tipo de novela con la que simpatizo; un relato de trasfondo culto, en su caso, y mitológico, en el mío, ambos con una estructura de novela de intriga. - ¿También profesa la misma simpatía por modelos anteriores, como Wilkie Collins y Arthur Conan Doyle? - Cada autor incorpora a su obra la memoria de sus lecturas. En mi caso habría que retrotraerse más atrás, a dos de mis obras de cabecera: «La Odisea» y «La Iliada», de Homero, donde también existe un importante elemento de intriga; pero, sobre todo, a «Edipo Rey», de Sófocles, que para mí es el primer guión cinematográfico de la Antigüedad. - El jurado valoró su empleo del punto de vista. ¿Piensa que es la principal baza de la obra? - Tanto en lo que leo como en lo que escribo, busco una trama, una historia donde se vayan descubriendo elementos. Por eso, me gusta cuidar la técnica narrativa. En «El jardín de las especies» juego con la alternancia de narradores; en ocasiones el relato se desarrolla en primera persona y, en otras, en tercera. La novela es para mí un juego donde todo es lícito. Y como todo está permitido en ella, me gusta emplear el mayor número de recursos literarios. - ¿Cuál es el acontecimiento que desencadena el mecanismo de intriga de la obra? - La trama nace con el asesinato de un conocido antropólogo. Enseguida se emprende una investigación en la que van apareciendo personajes que hablan por su propio testimonio y, a veces, a través de terceros. Todos ellos van suministrando datos al lector. - ¿Cómo refleja en su obra el llamado «elemento canario»? - He querido trasladar a la ficción elementos ajenos al costumbrismo rural y centrarme más en la cultura urbana de las Islas. La realidad canaria es pluricultural. No podemos limitarnos al «maguismo» y al ámbito rural. - ¿Por qué el escritor canario sigue teniendo tantas dificultades para darse a conocer fuera de las Islas? - Es raro el escritor canario que trasciende a su entorno. De algún modo, quienes sí lo han logrado, como Juan Cruz, Fernando Delgado o Armas Marcelo, se han beneficiado de su proyección periodística. Rafael Arozarena constituye la excepción gracias a «Mararía». En el Archipiélago tendemos a hacer, en general, una literatura de corte «nacionalista», demasiado apegada a lo local. Soy partidario de aspirar a valores universales. - En Canarias, ¿existe una proporción entre lo que se edita y lo que se lee? - En Canarias se lee poco y se publica demasiado. Nuestra ventaja es que aún no hemos llegado al extremo de aprovechar la imagen de locutores y deportistas para vender libros.
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