El secretario general de UGT, Cándido Méndez, que asistió al funeral de estos doce ecuatorianos «a los que la Unión General de Trabajadores considera como si fueran trabajadores de nuestra tierra», aludió a esta situación y denunció que «está comprobado, lamentablemente, que la muerte no necesita papeles, no le pide papeles a nadie, la muerte se lleva a un trabajador por delante sin preguntarle por su situación administrativa». «¿Por qué sacó esto a colación?», se preguntó a sí mismo el dirigente sindical: «Porque creo que, aparte del consuelo físico y psicológico, también hay que darlo desde el punto de vista económico y, en ese sentido, yo creo que son las administraciones las que deben tomar las determinaciones oportunas».