Las viviendas de las Torres de Santa Cruz, verdadero nombre que se da a las edificaciones más altas que tendrá Canarias, no se parecen en nada a las casas normales, o al menos así lo entiende la constructora, que destaca la fabricación de ascensores más rápidos de lo habitual - subirán hasta 2 metros cada segundo - o el sistema de recogida de basuras, que se hará a través de un tubo que conecta con un depósito, en el que los residuos se compactan para que luego sean recogidos por la empresa de limpieza.
Hacen hincapié también en la alta calidad de los materiales que se emplearán y aseguran no sentirse desvalorizados por la cercanía de la Refinería.