CELEBRAMOS hoy el Nacimiento de Jesús. La resuelta Voluntad de Dios en hacerse Hombre.
El misterio de la Encarnación trasciende el acontecimiento histórico, ocurrido hace dos mil años, para darnos, también en estas horas, la más veraz, actual y mejor de las noticias: la de la entrega, permanente, del Supremo Hacedor. Una infinita demostración de Amor, a través de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, a fin de que, libremente, podamos conciliar nuestra condición humana y la grandeza de la filiación divina. A diario. Cada cual en su ambiente y con los suyos.
Jesucristo, recién nacido, junto a María y a José, nos espera. Con el corazón y los brazos abiertos. En medio de los indigentes, los necesitados, los enfermos, los angustiados por mil causas, los que sufren desamparos, cuantos padecen discriminación y agresiones y soledad... porque para todos, empezando por los débiles, Él quiere la paz y la alegría verdaderas.
En las veredas hacia la cuna redentora, incrustada ahora mismo y desde cada 24 de diciembre en este mundo nuestro, tan dispar, ¡Feliz Navidad!