La esclerosis múltiples no es una afección contagiosa ni hereditaria pero obliga a los afectados a replantearse su vida cuando el diagnóstico es definitivo, informó la presidenta de ATEM, quien considera que «hay que transmitir mensajes esperanzadores, pues los tratamientos para tratar los síntomas son más amplios y las investigaciones en este campo son cada vez más serias».
Los síntomas suelen incluir rigidez muscular, trastornos del habla, problemas intestinales o urinarios, ataxia, disfunciones sexuales, sensibilidad al calor, problemas de la memoria a corto plazo y, ocasionalmente, alternaciones cognitivas.