LA Orotava en estos días se acentúa mucho más como lugar y cita para quienes quieran disfrutar de sus excelencias marcadas en el ámbito cultural, artístico y monumental, que si por propio rango goza de ese privilegio, en la Navidad se desborda de luz y colorido por todo lugar del municipio, haciendo que sea admiración de propios y extraños, y, al margen del cotidiano movimiento que se origina en el ámbito comercial, vivo y constante, un año más las fachadas de las iglesias, Ayuntamiento, inmuebles estatales, municipales, monumentales, culturales y sociales, casonas, plazas y calles, lucen los adornos sencillos, pero de suficiente colorido para ambientar la Navidad del 2000, con la esperanza y la ilusión que el nuevo año, y comienzo de siglo 2001, se inicie con mejores augurios, especialmente para los más necesitados y los más deprimidos de nuestra sociedad.
Con el marco de un magnífico colorido, quiero invitarles a quienes puedan que visiten La Orotava de día y también, como algo especial, en la noche; en el día, ofrece colorido y claridad nítida que, mezclada con el colorido de los adornos en la noche junto a la iluminación, un pueblo que no es de jolgorio bullicioso, en un ambiente de relajación y paz, el pasear por calles y plazas hace a La Orotava mucho más sublime y de auténtico placer contemplar las iglesias iluminadas desde su exterior, así como distintos parajes que permiten una magnífica visión, resaltando mucho más los valores naturales de la Villa; y no es que ésta se transforme, sencillamante es impregnarla del ambiente propio de la efeméride, aunque como en el caso de la electrificación de las iglesias seguirán para siempre iluminando los monumentos.