EXISTEN ya demasiadas ocasiones en que sientes decepción y cansancio, por tantas informaciones periodísticas y de toda índole, referente a los casos de corruptelas, por quienes han gobernado al país en los últimos años, y los cientos de colaboradores simpatizantes con ellos, anónimos beneficiarios de sus trapisondeos económicos, a cargo de la resignada ciudadanía.
Todas estas historias se refieren al incógnito cachondeo del papeleo referente al denominado CESID, permanentemente citado en todos los medios de información, que nada aclaran y confunden cada vez más al «ignorante» ciudadano; a personas procesadas por actos delictivos, ladrones de bancos, defraudadores del Estado, y cuantas otras situaciones anormales conocen todos cuantos leen periódicos, revistas, oyen la radio y ven las TT.