CUANDO no se está seguro de algo se procura disimular poniendo una sonrisa de circunstancias; cuando no se tienen consigo todas las consideraciones, se procura aludir la argumentación con alguna cita notable o con la justificación de la experiencia; en política, cuando no se tiene la mayoría es necesario aunar todo lo anterior para poder caer bien a los que nos apoyan, cediendo partes de nuestro todo para conformar una unidad hecha de opiniones distintas y no siempre coherentes.
Pero cuando se tiene la razón, cuando se tienen todos los argumentos y además se tienen los apoyos necesarios en forma de mayoría, es indudable que se puede ceder en ciertas parcelas por motivos de educación, de cortesía, de tolerancia, de democracia, si se quiere, pero en temas serios, trascendentales - como pueden ser todos aquellos que afectan directamente a la estabilidad y supervivencia de una colectividad - , eludir la responsabilidad de establecer los criterios adecuados para hacer frente a las puntuales problemáticas que surgen, es una falta total de compromiso y de autoridad.