CUANDO no se está seguro de algo se procura disimular poniendo una sonrisa de circunstancias; cuando no se tienen consigo todas las consideraciones, se procura aludir la argumentación con alguna cita notable o con la justificación de la experiencia; en política, cuando no se tiene la mayoría es necesario aunar todo lo anterior para poder caer bien a los que nos apoyan, cediendo partes de nuestro todo para conformar una unidad hecha de opiniones distintas y no siempre coherentes.
Pero cuando se tiene la razón, cuando se tienen todos los argumentos y además se tienen los apoyos necesarios en forma de mayoría, es indudable que se puede ceder en ciertas parcelas por motivos de educación, de cortesía, de tolerancia, de democracia, si se quiere, pero en temas serios, trascendentales - como pueden ser todos aquellos que afectan directamente a la estabilidad y supervivencia de una colectividad - , eludir la responsabilidad de establecer los criterios adecuados para hacer frente a las puntuales problemáticas que surgen, es una falta total de compromiso y de autoridad.
Esta sociedad nuestra, tal cual, tenemos los políticos y la situación política que hemos elegido entre todos; pero considero que no es la que nos merecemos. Los ciudadanos nos hemos convertido en cómodos vecinos que con tal de que no se le moleste, delega todas las decisiones posibles y aguanta cuanto le echen. Por ser iguales - café para todos - , nos estamos convirtiendo en diferentes con lo que ello implica de lejanía en el sentido político del término. Esta sociedad nuestra que lucha poco por defender con eficacia sus más elementales derechos, ha preferido dejar en manos de sus representantes - es un decir lo de representantes, ya que los políticos, en general, sólo se representan a ellos mismos, a sus intereses o, a lo sumo, a los intereses de los partidos a los que deben el cargo y las prerrogativas anexas - , todo cuanto de problemático encierra el término de lucha, decisión y toma de postura en temas concretos como la libertad - véase el País Vasco - ; la seguridad, - véase el caso del submarino inglés en la bahía de Algeciras - ; la justicia - véase el vergonzoso procesamiento del juez Liaño y el no menos vergonzoso y esperpéntico y preocupante papel del partido mayoritario de la oposición defendiendo de manera torticera los intereses de un concreto poder económico y mediático - ; la economía - donde los trabajadores pagan, una vez más, con la congelación de sus salarios las consecuencias de los errores de precisión de la inflación de un Gobierno demasiado conservador en dicha materia - ; la educación - donde diversos gobiernos anteriores, junto al actual, han preferido renovar y evolucionar en conceptos, formas y modos sin una cobertura presupuestaria adecuada para, al final, llegar a reinventar lo que veinte años atrás ya estaba en funcionamiento - .
Esta sociedad ha dado la mayoría a un determinado partido político para que ponga en acción, sin complejos, cuanto prometió en su campaña electoral y cuanto definió en su programa: aún está por hacerse la verdadera generación democrática.