EN el mes de agosto de 1928, siendo médico titular del municipio de Tazacorte el recordado doctor don Manuel Morales, se cierne sobre aquel pueblo, como un pavoroso fantasma de desolación y de meurte, una epidemia de peste bubónica, dejando tras de sí una estela de miseria, angustia y pánico.
Dos años antes, el pueblo había sufrido el latigazo de otra epidemia esa vez infantil, la Coqueluche o Tos ferina había hecho su aparición de forma epidémica y con tal profusión e intensidad, que por disposición del señor subdelegado de Medicina en la Isla, el alcalde ordenó la clausura provisional de las escuelas del término municipal, tratando de paliar con tal medida la transmisión de la enfermedad, que presentaba ya caracteres alarmantes.