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MIÉRCOLES, 04 DE OCTUBRE DE 2000 |
Mezcla de poesía y ensayo
Luis Mateo Díez no vacila al afirmar que «La ruina del cielo» es una novela «ambiciosa» por el «fuerte despliegue narrativo» que en ella hay, con mezcla de poesía, ensayo y abundancia de monólogos interiores, y por la metáfora que contiene sobre el final de las culturas rurales. «Es lo que yo llamo una novela de llegada. Antes de publicarla, he sabido esperar el tiempo suficiente para aprender lo que necesitaba o tener un punto de madurez y un dominio del estilo y de las propias técnicas narrativas», afirma Mateo Díez, para quien esta obra llegó al final de «un largo aprendizaje de lo imaginario». Situada en la Celama de los años treinta, «La ruina del cielo» tiene cerca de 400 personajes y es un libro sobre la muerte, la nostalgia y la miseria. A través del médico Ismael Cuende, el autor da voz a los muertos habidos en ese territorio literario, «en una especie de obituario o de canto fúnebre». De la tercera parte de esta trilogía el escritor sólo tiene el título, «El oscurecer», y dice que aparecerá «cuando buenamente pueda».
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