Patricio Ducha califica de «pacata» a la industria española del cómic, significada por su escasa capacidad para conectar con el público. Respecto al mercado nacional, sostiene que «no está en consonancia con los tiempos; se ha dejado comer el terreno; vive de sus escasos aficionados y no se molesta en crear nuevas generaciones de lectores». Esta situación, paradójica tratándose de un país que edita tantos libros, «está impidiendo que salgan dibujantes buenos, y el ejemplo lo tenemos en Canarias, donde no hay ninguna editorial que apueste por el cómic de autor canario».