SI uno, que anda montado, hace más de cuarenta años, en este burro de observar, opinar y escribir sobre las cosas en la letra impresa, no entiende, a veces, absolutamente nada en este panorama político surrealista que estamos viviendo, y padeciendo, en la Comunidad Autónoma de Canarias, me explico la tremenda confusión, el mar de dudas, el desconcierto permanente en que se mueve el ciudadano de a pie, tanto el entendido como el profano en estos menesteres.
Cuando la «cúpula», que dicen, del Partido Popular (antes Alianza Popular) mete sus superiores narices en el ámbito canario de la misma formación política, siempre, con perdón, la defeca.