EN proceso que parece un producto de la globalización, Colombia, su crisis crónica, ha terminado por ser un asunto literalmente internacional: el legislativo norteamericano acaba de aprobar un paquete por casi mil millones de dólares de ayuda y desde ayer se reúne en Madrid una especie de club de amigos de Colombia (gobiernos e instituciones) que se han dado por objetivo buscar unos 2.500 millones de dólares adicionales.