LERIDA (EFE). El jubilado de Lérida, Llorenc Solbes Pons, cuyo cadáver apareció el pasado lunes enterrado en cal viva a las afueras de esta ciudad, murió estrangulado, según han confirmado los resultados de la autopsia.
El pasado 27 de febrero los Mossos d Esquadra detuvieron a Albert Caldero Pibrall y a su compañera sentimental, María Pilar V., como presuntos implicados en el crimen y ambos se encuentran en prisión por orden judicial.
Según la autopsia, una cuerda habría sido el arma utilizada por el presunto asesino, Albert Caldero Pibrall, para acabar con la vida del jubilado, que se encontraba en paradero desconocido desde el pasado 16 de febrero.
Según fuentes de la investigación, la autopsia también ha revelado que el cadáver fue arrastrado desde el lugar donde se perpetró el crimen hasta un coche.
Según todos los indicios, el presunto asesino habría trasladado el cadáver en su vehículo, en el que se han encontrado diversos restos de pelos y orina, hasta la finca de las afueras de Lérida, donde posteriormente lo enterró en una zanja de más de un metro de profundidad en cal viva para acelerar la descomposición del cuerpo.