Tendrá que disculparse
Mauricio sigue erre que erre. Con su lenguaje insultante y su mal estilo no hace sino encrespar los ánimos de numerosos colectivos y desvirtuar el mensaje de Coalición Canaria en Tenerife, donde se utiliza la táctica del acercamiento al pueblo, que para eso son nacionalistas. Ahora, los interinos y sustitutos exigen al candidato de Las Palmas que retire sus insultos. Mauricio está obligado a hacerlo, porque el buen nombre de CC está en juego. No sería de recibo que la ciudadanía perdiera el respeto a la formación nacionalista por culpa de ese político.
Material de ayuda
EL DIA lo ha dicho por activa y por pasiva. Numerosos tinerfeños han colaborado con sus hermanos de la Octava Isla aportando material, alimentos, medicinas y dinero para los damnificados por las lluvias torrenciales de Venezuela. El cargamento sigue en el recinto ferial, sin cuidadores y caducado. Ahora que ha venido el presidente Hugo Chávez a dar las gracias, sería recomendable que las autoridades enviaran la ayuda. Muchas personas están indignadas porque se han esforzado en donar sus pertenencias y allí siguen, muertas de risa.
Alcohol sin control
El alcohol hace daño a quienes lo consumen, sobre todo si es de manera habitual y abusiva. Sus consecuencias pueden ser terribles: accidentes de tráfico, rupturas familiares, malos tratos... detrás de la mayoría de las tragedias sociales se esconde una copa de alcohol. Las autoridades intentan tomar medidas contra la venta de esta droga legal, pero no las suficientes. En algunos establecimientos de la Isla se pueden leer ofertas como esta: «Día del chupito; tome cuatro y pague tres». Evidentemente, es una propuesta lícita, pero quien se acoja a ella sufre el peligro de salir a cuatro patas. Y esto ocurre cerca de algunos colegios repletos de niños y jóvenes.
Baja el turismo
Tal y como se estimaba, el turismo extranjero descendió durante el mes de enero, según los datos ofrecidos por la Consejería. Algunos achacan la pérdida de 74 mil visitantes a la competencia de otras zonas, pero la causa puede encontrarse en la alarma disparada por el dichoso «efecto 2000», que además de no causar desaguisado alguno, no hizo más que molestar y logró el enriquecimiento de unos cuantos. La Consejería se apresta ahora a buscar soluciones de urgencia para que esta situación no se vuelva a repetir. Porque el Archipiélago no se puede permitir el lujo de perder tal cantidad de turistas en un solo mes. Recuerden que vivimos fundamentalmente de este sector.