NUEVA YORK (COLPISA). «¡Ufff!» Con ese suspiro de alivio que le salió del alma, John McCain recibió la victoria más inesperada de la campaña electoral. Una mueca de incredulidad torció el gesto de su rival y favorito, George Bush hijo, que ya no puede prometer que será el próximo candidato republicano a la Casa Blanca. La campaña más reñida que recuerdan los cronistas está dando un peso inusitado a cada una de las primarias que se celebran en los Estados de la Unión. Todo el aparato del Partido Republicano se está dejando la piel y los millones en la pelea para investir candidato al hijo del ex presidente.
El rebelde, inadaptado e inconformista que le regatea el título se mantiene en el campo con fondos recaudados por internet y sale vencedor en las urnas gracias a independientes y demócratas. Datos éstos que sacan de sus casillas a los dinosaurios del partido y aportan emoción a unas vulgares primarias de provincia. Una avalancha de votantes, dio la vuelta a los resultados en Michigan y McCain se impuso a Bush por siete puntos.