LA LAGUNA/LAS PALMAS (EFE). En una conversación mantenida ayer, en Las Palmas, con medios de comunicación, el presidente venezolano, Hugo Chávez, volvió a hablar de política, para referirse al neoliberalismo, del que dijo «es el camino del infierno para Latinoamérica, y primero seré ceniza antes de defenderlo al ultranza».
Chávez expresó su convicción de que «tardaré en convertirme al neoliberalismo, esa cosa fundamentalista; a lo mejor lo que tarden en regenerarse las rocas desprendidas por las lluvias».
Ataviado con traje gris y corbata carmesí, el presidente venezolano citó el caso de Ecuador, «digno de analizar porque no fue un golpe de estado y donde quisieron dolarizar su economía y eso fue la gota que colmó el vaso. Pretenden que el dólar sea la moneda de América».
Se mostró partidario de una moneda común en los países de habla española, «como el euro», porque «debemos ser soberanos y tomar nuestras propias decisiones», en referencia a las injerencias estadounidenses en las economías iberoamericanas.
De la guerrilla colombiana dijo que «no la considero enemiga de Venezuela y no creo en la vía militar para solucionar el problema; hay un salida política y Pastrana la está buscando. Así se lo he hecho saber a Clinton».
El presidente venezolano, que se definió como indio, mestizo y español, rechazó también la pretensión de los EE.UU de sobrevolar Venezuela para el control del narcotráfico: «No estamos dispuestos a llevar esa cruz».
Chávez, quien subrayó que somos «americanos, que hasta eso nos lo quieren quitar», explicó que Latinoamérica «sigue buscando un modelo económico».
Sin embargo, reconoció que «no funcionó el comunista, ni tampoco el otro extremo» y se mostró partidario de buscar otras salidas.
El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, juró ayer «por Dios» y por «su santa madre» que el país volverá a ser glorioso y grande, y aseguró que está dispuesto a todo por el pueblo venezolano, incluso a morir quemado.
Un país glorioso
Hugo Chávez hizo estas declaraciones tras asistir a una ofrenda floral al busto del libertador Simón Bolívar en la Casa de Venezuela en La Laguna y de ser distinguido como presidente de honor de la entidad, en un acto al que asistió acompañado por el presidente del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez.
El presidente venezolano llegó a las nueve horas a la Casa de Venezuela, en un momento en el que sobre Tenerife caía una fina lluvia que poco a poco se convirtió en aguacero acompañado de niebla, y fue recibido por diversas autoridades y por venezolanos residentes en el Archipiélago canario.
Hugo Chávez se entrevistó con diversas personas y comenzó su alocución preguntando al presidente del Gobierno canario de cuánto tiempo disponía para hablar a los presentes, y afirmar a continuación que su alma está alborotada y que las palabras, por mucho que las envíe Dios, no pueden reflejar ese alboroto.
El presidente venezolano destacó que hay que levantar como una bandera el hecho de que Venezuela y Canarias son la misma esencia y comentó que la primera niña de la que se enamoró era una canaria, lo que le llevó a imaginarla como una cantora, para con los años aprender qué es ser canario.
Chávez dijo que el siglo XX es para Venezuela el de las grandes contradicciones y comentó que cuando tenía diecisiete años y estaba vestido con el uniforme azul de militar quiso conocer Canarias, donde llegó en 1994 con un grupo de amigos.