Compró una máquina fotográfica y fue a devolverla, porque, según decía, no le funcionaba.
- Fíjese, dijo en la tienda, que yo no salgo sino los viernes y los sábados y las fotos nunca quedan claras.
- Claro, le dijo el empleado: porque estará usted yendo esos días a las «movidas».
* * *
- ¿Profesión?, le preguntaron en el carnet de identidad.
- Mañordomo.
- ¿Cómo que mañordomo?
- Sí, es que yo soy aragonés y trabajo de mayordomo, y para abreviar digo mañordomo.
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- Papá, la í de Dalí ¿es extranjera?
- ¿Cómo que si es extranjera?
- Oh, ¡cómo siempre he oído decir que «tiene acento»!
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La verdad es que el hombre no era muy despabilado, y al ir a la cama en el centro médico, la enfermera le preguntó:
- ¿Tiene usted pijama?
- ¿No, lo que parece que tengo, son «dolores románticos», según le oí decir a los doctores.