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FACTORES DE RIESGO


PARA abordar de una manera eficaz la prevención de las drogodependencias debemos hacer especial hincapié en los factores de riesgo que pueden inducir al consumo de drogas.

Frente al complejo fenómeno de las drogodependencias no es posible establecer una relación de causas para elaborar un manual estandarizado que dé respuesta a todas las claves del problema, pero sí es factible actuar sobre aquellos factores internos y externos que pueden poner en peligro el equilibrio psíquico y físico, personal y social del individuo y que conviene identificar para prevenirlos y evitar una situación de riesgo de consumo de drogas.

Estos factores de riesgo no pueden ser considerados de forma aislada, ya que la conducta de la persona, tanto en relación con el consumo de drogas como en cualquier otro aspecto, implica un conjunto de elementos cambiantes y dinámicos entre el individuo y su entorno que pueden afectar a su desarrollo.

Desde el punto de vista de los factores personales, la posible adicción a las drogas depende de las características físicas y psicológicas de la persona que las consume, además, por supuesto, del tipo de sustancia y de la forma de consumo.

Dentro de estas características individuales, el inicio temprano en el consumo de drogas constituye un factor de riesgo, además de determinados perfiles emocionales y de personalidad, de percepción y valoración que pueden ser considerados como factores de riesgo en relación con los efectos de las drogas.

Pero, sin lugar a dudas, aquellos elementos que configuran el medio más cercano donde se produce el desarrollo de la persona resultan determinantes en su influencia en relación con el consumo de drogas. Factores tales como la familia, la escuela, los amigos y compañeros, así como las diferentes situaciones de relación donde se desenvuelva la persona.

En función de la orientación que tomen tales elementos, éstos pueden considerarse como factores de riesgo o de refuerzo, en la medida en que sean capaces de promover una actitud de rechazo o no a las drogas.

La conducta de los padres, sus valores, sus estilos de vida y educativos influyen poderosamente sobre las actitudes de los hijos frente al consumo de drogas. Las relaciones de afecto y de comunicación con los hijos refuerzan positivamente su autonomía y su responsabilidad, ofreciendo una mayor protección ante los riesgos de la vida cotidiana.

En el ámbito educativo, el fracaso escolar y la ausencia de expectativas educativas son variables de riesgo en relación con el consumo de drogas. La escuela debe contribuir a desarrollar las habilidades de relación con los demás, la participación en el propio proceso educativo y el reconocimiento del logro personal.

La escuela es el lugar donde la persona puede desarrollar sus capacidades tanto en el ámbito individual como colectivo. Vigilar la posible aparición de una conducta antisocial en los primeros años escolares es un factor de riesgo en relación con consumo de drogas, dado que esa conducta antisocial puede generar una relación negativa con el medio escolar que puede derivar en otros problemas.

Como complemento del proceso educativo es innegable la función socializadora que el grupo de compañeros y amigos ejerce en la adolescencia. Por ello, junto a la influencia ejercida por la familia, la función del grupo aparece como una de las variables más fuertemente relacionadas con el consumo de drogas.

En esta etapa, la familia va perdiendo preponderancia y el grupo de compañeros va adquiriendo mayor protagonismo, surgiendo una nueva fuente de influencia que posibilitará determinados modelos de comportamiento y determinadas conductas de riesgo que hay que tener presentes.

En todo este proceso no se puede obviar la influencia que el entorno ejerce sobre la valoración que se tiene en relación con el consumo de drogas. Factores como la disponibilidad de las sustancias, el medio cultural y social o la planificación urbanística tienen efectos e influencias en la conducta de los individuos y en la percepción de los problemas derivados de ese mismo entorno.

Estas características del medio están estrechamente relacionadas con la aceptación social de las drogas, así como con la influencia de la publicidad y de los medios de comunicación social en los anuncios y en la conformación de estados de opinión. Este hecho, que es perfectamente observable en el caso de las drogas legales, como garantes del éxito social, la relajación o la diversión, puede llegar a ejercer la misma función que la aceptación social del consumo de drogas ilegales en determinadas condiciones con las que los adolescentes se relacionan.

Ante todos estos elementos es necesario estar vigilantes y ofertar contenidos y compromisos que favorezcan la reducción de esos factores de riesgo y la potenciación de alternativas de vida más saludables.* Director general de Atención a las Drogodependencias


RAFAEL DE SAJA SAEZ *

 

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