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FRANCISCO DE MIRANDA


 AUNQUE yo conocía ya, naturalmente, parte de la vida fascinante del político y general venezolano Francisco de Miranda, la primera vez que estuve en París me sorprendió ver inscrito su nombre en el Arco del Triunfo. Pero no tenía nada de extraño, porque el general Miranda luchó con las tropas francesas, en 1792, contra Prusia, participando también en la conquista de Bélgica. Yo sabía, por lo tanto, al hablar del Libertador, que Francisco de Miranda le había precedido en el empeño de la Gran Colombia, por lo que se le llamaba «el Precursor». Empiezo así, porque he recibido una atenta carta de «un tinerfeño de Tabaiba (Baja)» - así se autotitula - , don Jarl Carlos Wieslander, quien comienza diciéndome: «El hombre más grande de Venezuela no es Simón Bolívar, sino Francisco de Miranda, que tenía un padre que nació en el Puerto de La Orotava y gran amigo de los fundadores de Estados Unidos, de reyes y políticos europeos. Se refiere don Carlos Wieslander a un artículo que publiqué recientemente en esta columna, en el que sólo comentaba unas anécdotas de la vida de Bolívar. Por ello no estimé oportuno hacer mención del «Precursor». Pero, ¿qué duda cabe de que éste fue anterior y pieza tan fundamental, o más, que aquél? A Francisco Antonio Gabriel de Miranda, que así se llamaba, se le podría designar como el hombre de los grandes éxitos y de los tristes destinos. Nació en Caracas el 9 de junio de 1756 y murió en Cádiz el 14 de julio de 1816. Como después lo haría también Bolívar, Miranda estudió en la Academia Militar española, obteniendo el grado de capitán. Se trasladó a San Petersburgo, donde mereció los favores de Catalina II de Rusia, que le apoyó en su lucha por la independencia venezolana. Le autorizó, además, a usar el uniforme de coronel de la milicia imperial. Sobre su estancia en la citada capital rusa hay algunas páginas relativas a su comportamiento amoroso que no han sido aún aclaradas del todo. Posteriormente, como expresamos antes, luchó del lado de Francia contra Prusia (1792) y participó en la conquista de Bélgica. El general Dumourier le confió el mando de una división, pero la deslealtad de éste le afectó grandemente y luego también Miranda había de ser acusado de conspiración, salvándose de la guillotina por haber huido a Inglaterra. En este país y en España fundó unas asociaciones, al estilo masónico, para luchar por la independencia de Venezuela. El, como precursor, fue el primero que habló de la Gran Colombia, integrada por su país y otras naciones sudamericanas. Fue también el primero que tremoló la bandera republicana por lo que las autoridades españolas mandaron a quemar su efigie y la citada bandera, si bien ello precipitó la declaración de la Independencia venezolana, que tuvo lugar el 5 de julio de 1811. Francisco de Miranda fue nombrado entonces generalísimo de los Ejércitos y Dictador, pero en 1812 capituló frente a las tropas de Monteverde, en Valencia, perdiendo el prestigio ganado y manifestándose en contra de él el propio Bolívar. Fue conducido por los españoles a Puerto Rico, primero, y después a Cádiz, en cuyo Arsenal murió después de cinco años de prisión. Era tan culto, que hablaba diez lenguas.Como me dice el tinerfeño don Carlos Wieslander, desde Tabaiba, en Caracas hay una tumba de honor vacía que espera los restos de tan ilustre figura venezolana con ascendencia canaria.

FLORILAN

 

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