CARACAS (SERVICIO ESPECIAL PARA EL DIA). Vangelis Pradas Granados, de siete años de edad, quedó tapiado durante ocho horas encima de su madre, quien lo había cargado para protegerlo del río. Ella y el padre del niño fallecieron durante las inundaciones de Carmen de Uria.
«A nosotros el río nos quedaba lejos; por eso nunca pensamos que se nos iba a venir encima. La primera ola rompió la puerta del garaje; la segunda entró por arriba; la tercera nos envolvió, y la casa desapareció. El ruido era espantoso, yo me metí en un baño chiquito, porque vi que los muebles se me venían encima. Mi nieto estaba con su mamá y su papá cerca de mi. Eran olas enormes, de más de 8 metros. A mi hijo Oscar no lo vi más. Después de la arremetida, el último esfuerzo que hizo la mamá del niño fue alzarlo, porque ella quedó tapiada. Estaba atrapada con todos los bloques de la casa. Eso fue como un remolino que nos dejó detrás de otra casa que estaba más arriba. Yo no me podía mover tampoco, pero veía al niño de lejos. El decía: "Mamá, despierta; mamá, despierta". El decía que la tocaba con los pies, pero ella debió morir enseguida. Ese río eran olas y olas, y yo pensaba que se lo iba a llevar. Eso fue horroroso», cuenta angustiada su abuela Rosario Segarra de Pradas.
«Cuando yo pude desenterrarme de allí y salí - agrega - , lo vi a él con las palmas de la manos sobre la tierra. Por allí no había ni un alma, no había nadie. Estuvimos desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, cuando vi pasar a un muchacho y le dije que encima del niño había una pared».
Rosario Segarra es la única sobreviviente, junto con su nieto Vangelis, de 7 años de edad, de la casa en la que vivió 35 años, en Carmen de Uria, con su hijo Oscar, su nuera Andrea y su nieto. La otra hija del matrimonio Prada Granados, de trece años de edad, se salvó porque estaba de vacaciones en Caracas.