MADRID (EFE). La familia del tenor canario Alfredo Kraus ha pedido que los medios de comunicación «no permitan que se utilice el nombre y la figura de nuestro padre para otros fines que los puramente artísticos».
La familia del tenor, en un comunicado remitido a la agencia «EFE», afirma que se «sienten profundamente entristecidos» con lo ocurrido durante la gala lírica de homenaje al fallecido Alfredo Kraus que se celebró en el Teatro Real y que derivó en un auténtico escándalo.
La ausencia de varios cantantes incluidos en el programa, entre ellos el artista de Módena Luciano Pavarotti, provocó la ira y los abucheos de una parte del público, que exigió que se les devolviese el dinero de las entradas al grito «Alfredo, Alfredo» y «Esto es un timo», que se alternaron con pateos e insultos.
Pavarotti adujo a última hora que se sentía indispuesto y que, si venía a Madrid, empeoraría su estado para poder cantar «Tosca» en Roma, según explicó el gerente del Teatro Real, Juan Cambreleng, quien no descartó que en toda esta revuelta hubiera un intento de ir contra la actual dirección del coliseo.
«En estos momentos no queremos entrar en ningún tipo de polémica y sí queremos recordar, en cambio, lo que Alfredo Kraus a lo largo de su vida personificó: la dedicación al arte desde postulados de máxima exigencia e independencia», puntualiza la nota.
A pesar de lo sucedido durante la gala, la familia afirma que quiere agradecer a «todas aquellas personas, artistas y público que una vez más han expresado su cariño y admiración por la figura de Alfredo Kraus».
Una buena parte del público, que abandonó la sala y que había pagado entre 1.500 y 15 mil pesetas por el concierto benéfico a favor de la Fundación Reina Sofía, consideraba que «Alfredo Kraus no se merecía este desprecio» y que «se sentían estafados».Por otra parte, el secretario de Cultura del PSOE, Joaquín Leguina, manifestó ayer que «el escandaloso fracaso organizativo en el homenaje al tenor Alfredo Kraus» es un hecho que lamenta: «Ni la memoria del artista, ni su familia, ni sus amigos y seguidores se merecían una cosa así», y culpó a la dirección del Teatro Real.
«Sin embargo, señala en una nota, que aún siendo un escándalo, ha sido previsible, pues quienes organizaban el evento, los directores del Real, especialmente Juan Cambreleng (gerente del teatro), no han hecho sino aumentar un cúmulo de desgracias que el público y medios de comunicación habían recibido hasta ahora con paciencia y estoicismo, dignos de mejor causa».